Conocemos a Soledad en el velatorio de su abuela, una mujer avariciosa y fría, que no dudaba en chantajear a la gente del pueblo con los secretos que no querían que se aireasen. Soledad tiene once años y desde siempre se ha sentido feliz por vivir cerca del cementerio. Al contrario de la gente que se burla de ella, por ser la hija del sepulturero, no teme lo que rodea al camposanto y a sus muertos. Se siente ella misma, parte de ese mundo, segura y alejada de las manos de su conspiradora madre.

Soledad no es una niña normal, su nacimiento coincidió con el Día de las Ánimas y eso la hizo un ser especial, pues se encuentra entre el mundo de los vivos, que no parece entenderla, y el mundo de los muertos. Pero este don, que le permite ver las almas que vagan por el cementerio, la convierte un ser místico, mágico, que nos encandilará y enternecerá con la pureza que destila.

“La hija del sepulturero” tiene una ambientación atrayente y mística en una pequeña aldea gallega, que nos acerca a las costumbres de la época en el  S. XX, su tradición y la marcada diferencia de clases. Y dentro de ese cautivador escenario, descubrimos que la dureza con la que tratan a Soledad sus compañeros, tampoco es compensada con el calor del hogar familiar. Su familia vivía bajo el yugo de la abuela, pero tras su muerte su madre Amelia también les someterá con su fuerte carácter y tacañería. Mientras que el padre de la niña y su tía Neves acatarán las normas sin rechistar. Además, también vivirá con ellos un joven que tras aparecer en la puerta de la casa, siendo un bebé, decidieron acogerlo. Siendo, ahora, uno más que es explotado por la crueldad de Amelia. 

Sin embargo Soledad recibirá el cariño de Milagres, la partera que vive retirada en su cabaña, y la curiosidad del joven Xaime, el hijo del cacique del pueblo, que luchará contra el miedo y atracción que le provoca la hija del sepulturero.

Se trata, por tanto, de una novela coral donde los personajes se nos irán presentando poco a poco y lo que en un primer momento eran meros detalles, acabarán por tener sentido, comprendiéndolos mejor. Todas sus historias serán truculentas e incluso crudas, pero ese detalle es lo que hace su lectura aún más especial. 

Aunque veremos qué ocurre con cada uno de los personajes, Soledad será la gran protagonista, la que nos contagie con su naturalidad y capte todos nuestros sentidos con su preciosa historia. 

En resumen, “La hija del sepulturero” es una lectura que transcurre rápido, sin entretenerse en datos que no interesan. Una novela que reúne tradición, una ambientación etérea, con historias trágicas y unos personajes oscuros que parecen rodear la vida de Soledad. Me parece una lectura muy especial, en la que destacaría ese halo de misticismo y su estilo gótico. Muy recomendable.

Mi puntuación: 9/10

Muchas gracias a Ana Rosenrot por ofrecerme un ejemplar para su lectura.
http://bajolapieldeunlector.blogspot.com.es/2017/04/la-hija-del-sepulturero-ana-rosenrot.html